La tierra llama

La Naturaleza es sabia, aunque a veces no nos detengamos un instante a comprobarlo. Los ejemplos de esa sabiduría podrían ser variados y en cada uno de ellos comprobaríamos que la maquinaria natural funciona a la perfección. En este caso me centraré en el fenómeno de las migraciones que periódicamente realizan ciertas clases de pájaros en busca de mejores condiciones climáticas. Es un auténtico espectáculo digno de observación contemplar a decenas de ejemplares volando ordenadamente en formación.
En el caso de los seres humanos en cierta forma, con menor nivel estético o plástico, también hay una imitación a tales comportamientos animales, en ocasiones nos desplazamos a buscar un mejor clima y normalmente suele suceder en vacaciones. Huimos de nuestros lugares de residencia y buscamos refugio en zonas de playa o montaña.
La situación geográfica de España nos permite ser testigos, con la oportuna colaboración de los noticiarios veraniegos, de un fenómeno particularmente llamativo como es el desplazamiento que hacen miles de personas –normalmente árabes con destino a su lugar de origen para pasar unos días con su familia. Se trata de viajeros que se recorren gran parte de Europa (saliendo desde países como Francia, Holanda o Alemania) para dirigirse a Marruecos. Semejantes desplazamientos, normalmente en sus respectivos vehículos y cargados con sus pertenencias, demuestran un nivel de heroicidad realmente admirable. Se tiene por cierto que la tierra de donde uno es originario ejerce una influencia y atracción importante, y estos desplazamientos nos lo confirman de forma plena. Después de realizar miles de kilómetros los viajeros llegan al puerto elegido para realizar el tránsito marítimo. Normalmente se suele realizar desde Algeciras (Cádiz), pero también hay opciones de desplazamiento desde Motril (Granada) y desde Almería, dependiendo de cuál sea el lugar de destino. Por si el desplazamiento no hubiera sido realmente largo y difícil, tenemos una complicación más en el tiempo que pasan a la espera de poder montarse en el ferry que les hace pasar el Estrecho de Gibraltar. Horas de espera marcadas por temperaturas ambientales elevadas que dificultan más aún su trayecto, al menos así sucedía años atrás hasta que la tecnología se ha incorporado a nuestras vidas cotidianas. Existe una página web1 que facilita información detallada para los viajeros.
La llegada al continente africano supone todo un triunfo en una larga aventura. El reencuentro con familiares y amigos es inminente, las ganas de llegar aumentan de manera considerable.
Como suele suceder siempre en los desplazamientos, el viaje de regreso se hace más duro y difícil, la ilusión posiblemente se sitúa en niveles mínimos.
Si todo se desarrolla con normalidad, al cabo de un año podrán repetir la expedición.

1 En el caso que comentamos de la localidad gaditana de Algeciras (Cádiz): http://www.apba.es/ope