EN BUSCA DE UN SUEÑO ; À LA RECHERCHE D’UN RÊVE

Sharik es de África, vive en España hace un año y medio aproximadamente, al igual que otros inmigrantes vino en busca de un futuro mejor para él, para su esposa y sus dos niñas, huyendo de una economía en recesión, de la inflación, del desempleo, de la pobreza masiva y de la violencia de su país.
Llegó a Melilla desde Niger, atravesando Argelia y Marruecos, viajando por el desierto a pie y por mar en una embarcación precaria para desembarcar por fin en suelo español, extenuado y traumatizado por todo lo que había vivido a lo largo de su viaje, pero al mismo tiempo, con mucha ilusión y ganas de comenzar una nueva y mejor vida en Europa.
Pero Sharik descubre que Europa no es lo que había soñado, encuentra un mundo muy diferente al que había imaginado, y del que le habían hablado, con largas colas en la Oficina de empleo y una Ley de Extranjería que dispone que deberá quedarse como inmigrante en situación irregular por lo menos tres años hasta que pueda solicitar una autorización de residencia y trabajo cumpliendo una serie de requisitos no siempre fáciles de conseguir.
Por si eso no fuera todo, hace nueve meses cayó enfermo y en la sala del hospital le dan una mala noticia, tiene leucemia en estado muy avanzado, le hacen todas las pruebas pertinentes y finalmente los facultativos dan su veredicto, le queda poco tiempo de vida, una ironía de la vida, ni el mar ni el desierto pudieron arrebatarle la vida y ahora una enfermedad mortal lo está consumiendo lentamente.
Para colmo de males , es posible que Sharik deje este mundo sin ver a su esposa y sus dos niñas por última vez, ya que es casi imposible conseguir un visado en África, la mayoría son denegados, y lamentablemente sin un visado la familia no podrá entrar en territorio español.
A raíz de aquella mala noticia varias organizaciones y asociaciones se movilizaron para apoyarlo, solicitando visas denegadas sin razón, intentando documentar y reagrupar sin resultados favorables, haciendo lo posible para traer a la familia de Sharik, quien lo único que pide es ver y despedirse de su familia.¿ Acaso su petición es ilógica ?¿Por qué no podemos entender que la migración es un derecho, no un delito?.
Al igual que Sharik, muchas personas que dejaron su tierra, su familia, hoy están solos y/o solas, en algún lugar del planeta, rezando no enfermar para poder trabajar y regresar pronto a sus países, esperando que su suerte cambie, o mejor aún, que cambie la gente que dirige el mundo, para que exista por fin un reparto equitativo de las riquezas y que cada cual pueda vivir en su territorio sin pasar necesidades y en seguridad a lado de sus seres queridos.