CRISIS Y VACACIONES

Por fin llegan las vacaciones de verano, pero con la crisis instaurada a nivel mundial también llegan las desilusiones por la falta de liquidez para cumplir ese viaje de ensueño que se planeó con tanto esmero a lo largo del año y que finalmente no podrá ser cumplido.
La carencia de empleo o cuando se dispone del mismo, carencia de ingresos suficientes que permitan disfrutar de unas vacaciones, la precariedad y el miedo a perder el empleo llevan a regresar antes al trabajo o a no coger vacaciones, además, este largo periodo de crisis y falta de empleo ha motivado que incluso quienes tienen un puesto de trabajo fijo (indefinido) estén renunciando “voluntariamente”, por diversos motivos, al periodo completo de descanso retribuido.
A eso se suma algunos cambios legislativos que han agudizado las desigualdades laborales, en especial para los sectores más precarizados, los más afectados suelen ser sobre todo jóvenes, mujeres, personas con pocos estudios y extranjeros (inmigrantes), aunque en general nadie se libra de la crisis.
Acceder a un empleo en tiempo de crisis, no siempre es garantía de ingresos dignos, es vergonzoso ver como algunas empresas no pagan las nóminas o bajan los sueldos, horas extras interminables y no pagadas, empleadas (os) del servicio doméstico interno ganando menos del salario mínimo interprofesional (SMI), médicos en paro, profesores contratados por días, camareros con contratos a media jornada que trabajan hasta 12 horas, becarios sin cobrar nada durante años, empleos a comisión sin sueldo, trabajadores de plantilla obligados a darse de alta como autónomos y hasta empresas que cobran a los que buscan trabajo.
Podemos dar cientos de ejemplos de trabajo precario, ilegal y legal, de abusos a parados y trabajadores cada vez más indefensos, de despidos a grandes grupos de personas sin indemnizaciones y sin derecho a nada ya que estamos atravesando un periodo de regresión, donde se ha perdido derechos ganados antaño y que creíamos consolidados, hoy los trabajadores son de usar y tirar.
A pesar de todo aquello y que la crisis sigue acechando, muchos y muchas se resisten a perderse las vacaciones y buscan otras formas de conseguir que sean menos onerosas, vuelos ‘low cost’, alojamiento en ‘camping’, intercambio de casas o conseguir que algún amigo o amiga que vive en la playa te invite a pasar las vacaciones con él o ella, otra opción es elegir destinos más cercanos y económicos, vacaciones más cortas o viajar al pueblo a visitar a los abuelos, y si nada sale según lo planeado, se puede optar por encerrarse y fingir estar de vacaciones, total, si se tiene una buena imaginación se puede pasar unas vacaciones inolvidables y súper económicas, asequible para todo bolsillo.