MI PRIMER ARTÍCULO

11

capture-rafael-fernandez-munoz

Si he de confesarles una cosa, nunca me habían propuesto participar en una revista de tipo generalista. Por ese mismo motivo me resultó sorprendente, a la vez que agradable, que lo hicieran para una revista (digital y en papel) que tiene marcado carácter especializado por la temática que trata: el fenómeno migratorio y la extranjería. Me siento tremendamente halagado por la propuesta y siento al tiempo una responsabilidad que hasta ahora no había tenido. Durante varios días he estado visitando la página web e informándome sobre contenidos recientes y pasados. ¿Qué puedo aportar desde mi humilde perspectiva? ¿Estaré a la altura del encargo realizado? Espero poder responder satisfactoriamente a dichas preguntas.
A riesgo de parecer presuntuoso o presumido, nada más lejos de mi intención, les voy a contar una pequeña intimidad que sólo mis familiares y allegados conocen. Cuando llegué al momento decisivo para elegir mi futuro profesional, una vez superada la prueba de acceso a la Universidad -la ya extinta Selectividad- nadie me hizo indicaciones o peticiones sobre lo que tenía que elegir. Tuve absoluta libertad de elección, y elegí estudiar Derecho. En casa no tenía tradición en el sector jurídico y les pareció bien el camino emprendido. Terminé mis estudios y luego surgió la duda de hacia dónde encaminarme tras resultar finalmente con la categoría de Licenciado en Derecho. Las posibilidades que se ofrecían entonces eran variadas, se puede decir que tenía donde elegir. Opté, tras un breve período como agente telefónico o teleoperador, por dedicarme al ejercicio profesional de la Abogacía. La ausencia de referencias familiares hacía que me encontrara ante un auténtico panorama desconocido.
Afortunadamente conté con la inestimable ayuda de Compañeros que hicieron lo posible por que aprendiera la profesión. Con el paso de los años debo decir que, pese a los sinsabores vividos y los momentos de flaqueza (que los he tenido), me apasiona mi profesión por el servicio que presto a la gente en situaciones no siempre fáciles. Hasta la fecha puedo decir con orgullo que soy Abogado.
En fechas recientes inicié mi andadura como Abogado del Turno de Oficio de Extranjería.
Esta especialidad no suele seguirla un amplio número de Abogados, pero los que están son porque tienen vocación para estar. Si me preguntaran por los motivos que me llevaron, de nuevo, a elegir diría que entre ellos está -como antes indicaba- el servicio que presto a los ciudadanos, pero también hay una cierta puesta en valor y admiración por las personas que tienen la condición de extranjero.
Admiro a quienes, muchas veces a su pesar, se ven obligados a abandonar a sus familiares y seres queridos, sus barrios, ciudades, sus países, para poner el pie en un lugar distinto y empezar de cero. Tan difícil decisión normalmente no se toma a la ligera y requiere una dura reflexión. No conozco casos en los que los extranjeros quieran estar en una situación administrativa comprometida que los lleve de hecho a formar parte de una distinta porción de la población a la que suele verse, entiéndaseme bien, con ‘ojos raros’ por el hecho de ser distintos. Aunque pudiera existir una ‘tendencia natural’ a reunirse en ciertas zonas de las ciudades, lo que buscan es la integración en la que se denomina ‘sociedad de acogida’. La excepción la suponen los que añaden a su situación administrativa irregular la penal para terminar de complicar sus circunstancias personales.
Espero poder transmitir en próximas colaboraciones cuestiones que ayuden a los lectores. Esta primera, introductoria, ya ha sido más extensa de lo que me solicitaron.

capture-rafael-fernandez-munoz-1